Elefantes
2024
Esta serie es el punto de origen de un imaginario donde lo visual emerge como respuesta a aquello que no encuentra formulación verbal.
Las obras, de medidas variables, se construyen desde una pintura abiertamente matérica: el pigmento espeso, la textura, la acumulación y la huella del gesto quedan expuestos. La superficie se vuelve campo de fricción, lugar donde la materia se manifiesta con peso propio. La pintura incorpora procedimientos de collage mediante la integración directa de fragmentos de lienzo, metal, madera y tela, adheridos al plano pictórico. La imagen se organiza a partir de tensiones entre acumulación y vacío, entre densidad material y vibración cromática.
Hay experiencias tan vastas e intensas que exceden el lenguaje. Frente a ese límite, la pintura opera como un modo de aproximación: una escritura visual que bordea lo indecible y lo transforma en presencia. A través del color y de la materia, lo que no puede nombrarse encuentra una forma posible de inscripción. Animal querido y noble, el elefante aparece atravesado por una dualidad profunda: contundencia y fragilidad, levedad y peso, resistencia y sufrimiento contenido. Funciona como una figura compartida, un cuerpo que porta la marca de una tragedia de la que es difícil escapar, pero que insiste en dejar de ser silencio. En estas pinturas, el elefante no representa sino que sostiene. Y en ese sostén, la imagen se vuelve acto.

Serie | Pinturas
Dimensiones variables



















